En La Cruz del Pobre creemos que un gran queso nace de una gran leche. Nuestra lechería cuida cada fase de la obtención para garantizar un producto final inigualable.
1. Pastos libres y alimentación equilibrada
Las ovejas de nuestra explotación pastan en parajes libres de agroquímicos. Una combinación de gramíneas, leguminosas y hierbas silvestres aporta a la leche un perfil aromático único, rico en ácidos grasos omega-3, vitaminas y proteínas de alta biodisponibilidad.
2. Ordeño artesanal y respeto al animal
Realizamos un ordeño manual —por la mañana y al atardecer— evitando el estrés de las ovejas. Este método mantiene intacta la capa natural de grasa y los microelementos esenciales de la leche, fundamentales para la textura y sabor de nuestros quesos.
En La Cruz del Pobre, cada gota de leche es el primer paso para ofrecerte quesos únicos, auténticos y de sabor inolvidable.
3. Control de calidad en cada lote de leche
Cada extracción pasa por un riguroso análisis microbiológico y sensorial. Solo aceptamos lotes que cumplen parámetros estrictos de pureza (CNT, pH y recuento de células) y un estándar organoléptico que garantice la frescura y el aroma característico.
4. Leche de la granja a la quesería sin intermediarios
La trazabilidad es total: la leche sale de nuestras majadas y llega directamente a la quesería en menos de dos horas. Sin intermediarios, minimizamos manipulaciones y aseguramos que cada gota conserve sus propiedades nutritivas y sensoriales.
5. Impacto en el sabor y la nutrición
Gracias a este esmero, la calidad de la leche se refleja en quesos de pasta firme, corteza fina y aromas lácticos intensos. Además, su contenido elevado de calcio y vitamina A contribuye a una dieta equilibrada y saludable.
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En La Cruz del Pobre, la calidad de la leche no es un eslogan: es nuestra razón de ser. Ven y comprueba cómo un cuidado excepcional da lugar a quesos inolvidables.
